
Queridos todos:
Os doy personalmente la bienvenida al Instituto de Oficiales de Cumplimiento: nuestro querido IOC.
La nuestra es una asociación que, como muchos ya sabéis, aspira a ser la casa común de todos aquellos que se dedican al mundo del Compliance o, de cualquier otra manera, se preocupan por estudiarlo, desarrollarlo y, en última instancia, hacerlo más visible en las organizaciones.
Pronto habrán transcurrido diez trepidantes años desde que comenzamos esta aventura asociativa. Un tiempo que nos ha servido para aprender, para interiorizar conceptos e incluso evolucionarlos, para adaptarnos como profesionales, y también, cómo no, para contribuir a consolidar la robustez e integridad de nuestra profesión en el desafiante momento que vivimos.
En efecto, el Compliance de las empresas es, a día de hoy, un poderoso antídoto para combatir las deficiencias o dificultades coyunturales o estructurales que afloran en la sociedad, cuando algunos planteamientos se resquebrajan, o cuando la propia complejidad de los sistemas y de los ordenamientos convierte el cumplimiento en todo un desafío.
Por ello, en el IOC defendemos una vocación expansiva de los modelos de Compliance. La experiencia nos ha enseñado que, contar con estructuras y recursos dedicados al cumplimiento, amén de generar escudos jurídicos de defensa para las personas jurídicas que apuestan por ellos de forma decidida, alimenta de forma sistémica una cultura organizacional en la que todos ganan: los empleados, las propias personas jurídicas, y la sociedad en su conjunto.
La tan manida expresión de que “Compliance somos todos” es seguramente uno de esos lugares comunes que, no por repetidos una y mil veces, pierden validez. Pero ese noble planteamiento requiere que un selecto pero cada vez más amplio grupo de personas, aquellos a quienes os interesa el cumplimiento u os dedicáis profesionalmente a él, continuéis ideando o generando estructuras de prevención, reacción y respuesta que, cada vez en más disciplinas, sean capaces de mitigar y corregir los riesgos a los que nuestras compañías se enfrentan.
Por eso me dirijo en particular a vosotros, compañeros en este universo expansivo del Compliance. Y os animo a que, con vuestra incorporación al IOC como asociados, y con las ventajas y los servicios que desde el Instituto os ofrecemos (participación en grupos de trabajo, actividades formativas, publicaciones y encuentros profesionales, etc.), disfrutéis de la experiencia de continuar recorriendo juntos un camino que, nadie ya lo discute, cada vez tiene más sentido.
Muchas gracias por vuestra participación y compromiso.
